Hay momentos en la vida, que, por una razón u otra te sientes bien. Y, generalmente es después de perder la esperanza en algo, cuando crees que no vas a tener suerte, que las cosas no te van a ir bien, es entonces es cuando pasa.
Piensas que si algunas cosas hubieran sucedido antes o después, o simplemente no hubieran sucedido, lo que estás viviendo en estos momentos, de la forma en que lo estás viviendo, quizás nunca habría tenido lugar. Yo no soy de los que creen en los milagros, pero hay veces que la casualidad, casi milimétrica es demasiado perfecta.
Y es esa casualidad la que hace que, aunque llueva, aunque sea de noche, te sientas como en un día soleado.
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